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Volcán Tajumulco, Guatemala

Miércoles 7 de mayo 2025

Alta Montaña





Guía local: Carlos de León

Retaguardía: Jocelyn Ibarra (socia CEMAC Querétaro)

 

 

Asistentes (socios CEMAC Querétaro):

Carmen Castro G.

Fernando Mendoza

XiaQing Gao (Coco)

Gerardo de J. Morales

Lety Covarrubias

 

Chofer:

Don Omar

 

 

 

Quetzaltenango, Guatemala, 7 de mayo del 2025

 

Nueve de la noche, la alarma empieza a sonar, es hora de despertar de nuestra siesta,  es momento de preparar las cosas para irse a la aventura.  Hay que afinar los últimos detalles en el hotel para tomar camino hacía San Marcos, lugar donde se encuentra el Volcán Tajumulco.

 

Todos en la camioneta  listos y con toda la actitud para subir a nuestro segundo volcán del viaje. Sabemos del reto que implica: Tajumulco, la cima más alta de toda Centroamérica, con una altura de 4,222 metros sobre el nivel del mar.

 

Don Omar empieza el recorrido para llegar a San Marcos, un recorrido de poco más de 2 horas, donde las curvas y la niebla son parte de nuestro paisaje. En ese camino escuchábamos historias entre Carlos y Don Omar; mientras otros decidimos descansar un poco más, ya que nuestra noche iba a ser larga.

 

¡Por fin! A las 12 de la noche, del 8 de mayo, llegamos a San Marcos. Nos bajamos de la camioneta y nos preparamos para empezar nuestro recorrido de poco más de 10 horas.

 

Carlos nos puso en círculo para darnos unas últimas palabras antes de empezar:

 

- Hay una oración del montañista que me gustaría compartir con ustedes antes de empezar el ascenso. Los que gusten, repitan después de mí.

 

A lo que todos accedimos.

 

-  Señor, hoy inicio otra travesía en mi vida y, para lograrlo, humildemente te pido que derrames tus bendiciones sobre mí y sobre mis compañeros. Dame, ¡oh, Señor! La inteligencia para lograr la cumbre, la cordura para evitar el peligro y el entusiasmo para admirar tu obra. Si pierdo el camino, dame ¡oh, Señor! El temple para no desfallecer. Dame también Señor, la sabiduría para que con mis actos dignifique a mi patria, a mis compañeros y a mi familia.

 

 

De esta manera empezamos el recorrido para hacer cumbre...

 

Con las lámparas, bastones, mochilas y entusiasmo listos, empezamos el camino hacia la cima más alta de América Central.

 

Caminamos un tramo de pendiente donde no se veía nada, solo lo que nuestras lámparas alumbraban. Después llegamos a una parte donde se alcanzaban a ver luces y casas. Carlos nos recalcó que había perros que nos iban a ladrar, cosa que pasó.

 

El volcán nos daba la bienvenida con sus guardianes de cuatro patas, quienes decidieron rodearnos y ladrarnos. Todos nos juntamos para salir de ese mal momento, pero como el equipo que CEMAC es, todos cuidamos de todos y logramos salir de ese momento sin ningún daño, solo un buen susto y una anécdota más para esta reseña.

 

Caminamos un poco más mientras bajábamos la adrenalina y la angustia que los canes nos hicieron pasar. En eso, Coco nos dijo:

 

- ¿Ya vieron eso que está ahí?

 

Por lo que todos dirigimos la mirada a donde se encontraba la vista de Coco...

 

Era un hermoso búho bebé parado en un palo. Nos volteaba a ver sin hacer ningún movimiento brusco, todos nos acercábamos para admirarlo y ver cómo sus ojos brillaban.

 

Carmen y Leti, empezaron a contar historias y mitos de los búhos; Carlos contestó que ese era un nahual al que casi siempre lo encontraba en todos los volcanes. Para la cultura guatemalteca, los nahuales son de gran importancia, porque representan la conexión entre el ser humano y la naturaleza, y estos pueden actuar como guías espirituales y de protección.

 

Continuamos nuestro camino porque el reloj seguía corriendo, fueron varias horas de subidas donde no se veía mucho, solo algo de bosque y muchas estrellas. El volcán tiene algunos planos y de referencia donde se identifican algunas estaciones.

 

La primera parte de la caminata fue por una carretera de terracería hasta alcanzar el rótulo de bienvenida, donde tomamos un atajo por una vereda inclinada para cortar la carretera. En este segundo tramo volvimos a la carretera hasta llegar a la Primera Meseta, donde hay una galera que pareciera ser una cabaña.

 

Seguidamente ascendimos ya en vereda por el bosque subalpino hasta alcanzar la segunda meseta. Por momentos, decidimos apagar las lámparas para poder apreciar mejor las estrellas. En una de esas, nos sorprendimos de lo impresionante y hermosa que es la Vía Láctea; muchas estrellas en el cielo, alumbrando nuestro camino y asombrando con su hermosura… lo que nos motivaba a seguir buscando la cima.

 

Poco después, en la segunda meseta, nos alcanzó un grupo. Carlos comentó que era muy raro que alguien más estuviera subiendo el volcán, porque era entre semana. Sin embargo, nos encontramos alrededor de 7 personas. Unos iban corriendo como si el amanecer se aproximara.

 

Como avanzábamos a muy buena velocidad, Carlos sugirió que buscáramos el lugar de campamento para quedarnos ahí unos 40 minutos. Esto debido a que si continuábamos, estaríamos mucho tiempo en la cima esperando el amanecer, cosa que no recomendaba por el frío. Accedimos a estar en la zona del campamento unos 40 minutos, con algo de frío. Algunos acostados, otros sentados, pero seguimos apreciando el cielo y el espectáculo de estrellas que nos daba la oscura madrugada.

 

Nos paramos para dar el último empujón antes de llegar a la cima. Llegamos por fin a la parte de roca el cono macizo del volcán, donde se apreciaban algunas estaciones utilizadas durante el viacrucis en Semana Santa, aunque algunas se encontraban vandalizadas. Carlos comentaba que existen grupos en Guatemala, quienes están en desacuerdo en fomentar la religión en un espacio donde no todos son religiosos.

 

Gerardo apresuró el paso, ya casi era la hora del amanecer. Vimos una luz en el horizonte, donde el cielo iba cambiando de color amarillo a oscuridad. Las nubes se empezaban a ver, parecía que rosaban las montañas, festejando un nuevo amanecer junto con ellas, y nosotros teníamos el mejor lugar para apreciarlo.

 

Poco a poco, fuimos llegando a la cima… poco a poco, fuimos apreciando el paisaje. De un lado, teníamos a nuestro México lindo (Chiapas y el Volcán Tacaná), y del otro, los volcanes de Guatemala (Santiaguito, El de Fuego, Agua, Acatenango, etc).

 

Festejamos la cumbre de todos. Todos nos abrazamos, contemplamos el paisaje, y nos tomamos muchas fotos. Hablamos con una de las personas que nos encontramos en el camino para saber cuál era su historia.

 

Después, Carlos nos contó la leyenda del Volcán de Tacaná y del Volcán Tajumulco:

 

- Es una historia de amor, donde existían dos jóvenes mayas enamorados: La princesa Tacaná y el guerrero Tajumulco. Un Sacerdote Maya, quien estaba enamorado de la princesa, en medio de los celos y la irá, los maldijo de tal forma que los separó y los convirtió en volcanes. 

 

A pesar de eso, ambos desconsolados lanzaban rocas al cielo tratando de enviar mensajes a la distancia, sin poder lograrlo, explicó.

 

La luna y el sol, después de observarlos por mucho tiempo y al ver que su amor era verdadero, decidieron ser cómplices para que ese amor fuera eterno.

 

Por lo que, al salir el sol cada día, sus primeros rayos tocan el cuerpo volcánico del guerrero Tajumulco, y su sombra se proyecta en la princesa Tacaná, lo que se le conoce como el “Beso de los buenos días”; al atardecer, el sol pasa su luz por la espalda de la princesa Tacaná, quien proyecta su sombra en el pecho del príncipe, y eso es el “beso de las buenas noches”.





Antes de bajar, Carlos nos compartió unas palabras y una oración para cuando se hace cumbre:

 

- Cada ascenso en la montaña siempre va a ser un aprendizaje diferente. A veces llegamos a la montaña bien físicamente y mentalmente no, y nos cuesta mucho. Y a veces al contrario, llegamos bien mentalmente y físicamente no y nos cuesta un montón, pero librar esas batallas, es mejor librarlas con compañeros de montaña tan buenos como ustedes. Vamos a compartir la oración de cumbre para que me acompañen.

 

¡Señor de las Cumbres, mi Señor de las montañas! Frente al cielo inmenso, escabel de tus pies, yo digo mi oración encendida.

 

Hazme un ser ávido de altura y plenitud, recio como estos picachos altivos, amigo del silencio, contemplador de estrellas.

Hazme generoso, que no me quede en la cumbre, que baje iluminado, lleno de tu verdad y ayude en el valle a mis hermanos.

 

Dame un corazón grande como el horizonte, indómito para la injusticia y la mentira, sediento del infinito, que solo en ti se sacie.

 

Apreciamos por última vez la vista y proseguimos a bajar...

 

En el regreso, decidimos tomar nuestro lunch en la zona de acampar, donde Carlos nos hizo nuevamente de su ya famoso y delicioso chocolate. Descansamos un rato, mientras admirábamos a unos pájaros azules que buscaban comida.

 

Seguimos el camino, ya llegando a la primere meseta, Carlos habló nuevamente con nosotros. Nos pidió que cerráramos los ojos y que nos relajáramos un rato, y nos dijo que cada cosa que hagamos, la hagamos con una intención. Y agradeció al grupo su compañía, ya que era nuestra última excursión con él.

 

Seguimos el camino hasta llegar a uno de piedra donde se veía una camioneta subir. Bajó un chavo de la camioneta y se quedó hablando con Carlos para que pagáramos el haber realizado nuestro ascenso al volcán. Seguimos el camino hasta llegar al camino donde estaban las casas y los perros. Ahora solo se escuchaba un pequeño ladrido a lo lejos. Los dueños ya estaban haciendo sus actividades y los perros realmente no nos hicieron caso.

 

Seguimos bajando, hasta ver nuestra camioneta y a Don Omar, quien nos felicitó y nos preguntó ¿Cómo nos había ido? Ya en la camioneta, nos acomodamos para regresar nuevamente a Quetzaltenango.

 

Fueron aproximadamente 10 horas de recorrido en el volcán, alrededor de unos 16 km. Carlos nos volvió a felicitar porque realmente fuimos un grupo que iba a buen paso.




Reseña realizada por Jocelyn Ibarra =)

 

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